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Sentimientos sobre la Institución San Antonio de Padua de Villanueva del Ariscal (Sevilla).

“TODO POR AMOR A DIOS”

Con estas palabras tan fuertes y de tanto contenido, las Hermanas del Colegio San Antonio han vivido y viven constantemente.

La fundadora Ana González Gómez y su cofundadora Guillermina Martínez Gambra se consagraron a Dios bajo la advocación de San Antonio de Padua.
A veces pedimos que las personas que quieren, que conocen bien el colegio, y que se encomiendan a sus fundadoras hagan un milagro. ¡EL MILAGRO! con mayúsculas, se da cada día.

Yo lo sé, puesto que cada día, en la vida de esas mujeres que viven en la presencia de Dios, hacen el milagro de que el colegio funcione, de que las niñas a las que le dan una educación y una vivienda, sobre todo lo que les da, es el milagro de vivir dignamente.

A ellas, a las niñas, aunque al principio les parece un poco duro el orden de la vida, a medida que conocen y reciben el Amor de Dios por medio de las Hermanas del colegio luego se alegran, y mientras más maduras son, más lo agradecen eternamente.

Pero junto a ese que es el mayor milagro en cada niña del colegio, está otro milagro, que es el que reciban educación, cariño y educación religiosa, algo de lo que cada vez se carece en la vida diaria, en este mundo de egoísmo, consumismo, luchas y falta de igualdades sociales.

Sabemos, porque lo conocemos muy bien, el esfuerzo y la educación que por miles han pasado en más de 60 años de funcionamiento de la Institución de San Antonio de Padua. La labor callada, la constancia, y dando su vida por amor a Dios hace que la Institución milagrosamente funcione siguiendo fielmente los principios instituidos por sus fundadoras.

Hoy sus seguidoras, Carmen Macias, Pepita Navarrete, Lorenza Madrid, Conchita Torres, son un milagro de Dios y de San Antonio. Vaya nuestro homenaje de admiración, cariño y respeto hacia ellas. También sabemos que hay mucha gente en función de sus posibilidades que ayudan al colegio.

Nuestra familia, Fernando, hermano de la Fundadora ayudó durante años a que las niñas, y por supuesto las Hermanas del Colegio, tuvieran una mejor salud bucodental. Su hijo Aníbal, y los hijos de éste, también llevan más de 30 años ayudando a mantener en salud la boca de las niñas. En definitiva, a través de la salud bucal, también nosotros recibimos el amor de Dios.

Para finalizar, me quiero referir a que ese “Todo por amor a Dios” lo palpamos en la parte más íntima de la Institución que es la capilla que trasluce belleza y sencillez, pero sobre todo el Amor a Dios expresado en ese bellísimo retablo con el Sagrario, San Antonio y los cuerpos de las fundadoras, Ana y Guillermina.

D. Anibal González